Con un poquito de arte y muy buena gastronomía podemos decir que Cuenca nos gusta, y mucho.
Empezamos por el alojamiento, dónde mejor que en el Parador de Cuenca, un convento del S.XVI frente a las casas colgadas y el Puente de San Pablo.
*Como curiosidad: en el puente las parejas cuelgan candados en los que escriben sus nombres para después tirar la llave al vacío... al más puro estilo Federico Moccia.
El sábado comimos como si no hubiera un mañana... en el Restaurante San Nicolás, 100% recomendable. Éste fue el homenaje de Enejota:
Empezamos con un gazpacho de remolacha y cucharitas de ensaladilla rusa, cortesía de la casa
Seguimos con un entrante para compartir: migas con chorizo, panceta y uvas, ¡de la tierra!
Suprema de Faisán para J
Pato azulón para N
Del postre no tenemos fotos, pero lo hubo: montaña de arroz con leche caramelizada sobre natillas. Todo esto con vino y refresco por 65€.
El arte también está en Cuenca. Nos encanta descubrir galerías como ésta y poder disfrutar de sus colecciones personales: Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca, de la Fundación Antonio Pérez.
Y para rematar el tema gastronómico, cenamos en el Restaurante Raff, tapas de diseño y decoración a base de pizarras con recetas escritas. Nuestra elección fue excesiva, pensamos en tres entrantes y un plato principal para compartir y nos sobró... Eso sí, el solomillo buenísimo :)
@Nata297



